Sistema turístico · la gran baza a jugar
La economía circular exige sistema
La economía circular es sistémica por definición. No avanza cuando se aplica solo a sectores o actividades entendidos de manera estrecha, sino cuando actúa sobre flujos, interdependencias y relaciones entre recursos, actores, reglas, entornos y actividades diversas que se condicionan mutuamente y pueden reorganizar la producción y el consumo en clave circular. Por eso, dar curso al tránsito circular exige actuar sobre un sistema.
En Balears, este sistema existe
El amplio abanico de instituciones, actividades, recursos, bienes culturales y dinámicas sociales que, con el paso del tiempo, se han articulado en torno al hecho turístico ha dado lugar a un sistema turístico amplio, diverso, flexible y adaptable. Aunque presenta fragmentación en su configuración y una integración todavía débil en términos de gobernanza, ofrece un importante potencial de orquestación en favor del tránsito circular.
La gran baza a jugar
La fuerza de este sistema no deriva solo del peso de la actividad turística, sino del hecho de que integra e interrelaciona buena parte de los ámbitos donde la circularidad se juega de manera efectiva. En él confluyen el suministro de recursos, los ciclos técnicos y biológicos, las actividades vinculadas a la experiencia turística, los servicios de apoyo indispensables para sostenerla y su interacción continua con la sociedad y el medio ambiente. Por eso, concentra al mismo tiempo muchos de los principales retos de Balears, así como buena parte de sus soluciones de futuro.
Una apuesta de desarrollo regional
Esta es nuestra apuesta: transitar hacia un sistema turístico circular. No solo en clave sectorial, sino como vector de desarrollo regional. Orientar el sistema turístico hacia la circularidad permite activar palancas de competitividad como la eficiencia, la innovación y la sostenibilidad, fortalecer las relaciones a lo largo de la cadena de valor turística y generar valor económico y social a largo plazo a partir de un uso más eficiente, circular y regenerativo de los recursos.
En Balears, la gran baza a jugar es transitar hacia un sistema turístico circular: no como una respuesta sectorial, sino como una vía de progreso para mejorar el posicionamiento regional, corregir desequilibrios y avanzar hacia nuevas aspiraciones de bienestar.