Arquitectura con raíces, regeneración con sentido
¿Qué pasa cuando dejamos de ver el territorio como una materia prima a explotar y empezamos a leerlo como una memoria viva a regenerar?
Según Francisco Cifuentes, arquitecto y cofundador de Aulets Arquitectes, esta es la pregunta clave para avanzar hacia una economía circular que conecte con nuestras raíces y con el futuro que queremos construir. Desde su estudio en Mallorca, impulsa una arquitectura que no parte del folio en blanco, sino del lugar: canteras abandonadas, árboles caídos, conocimiento tradicional y paisajes heridos. Es aquí donde encuentra las piezas para reconstruir –con respeto, creatividad y sentido– un sistema económico que deje atrás la extracción y asuma la regeneración como motor.
¡Activa tu imaginación regenerativa!
No podemos regenerar el territorio si antes no regeneramos nuestra mirada. Lo que llamamos residuo, puede ser recurso. Lo que parecía abandonado, puede ser activado
Francisco Cifuentes
Arquitecto
Aulets Arquitectes
¿El sistema económico puede abrazar la regeneración?
No solo puede, sino que debe hacerlo. Y para avanzar en esta dirección, hay que repensar completamente nuestra relación con los recursos. En este sentido, quizás es bueno distinguir entre el post-extractivismo, que rechaza continuar extrayendo sin devolver nada, y el no-extractivismo, que promueve una relación regenerativa con la materia y el paisaje, basada en el respeto, la reutilización y el cuidado. La regeneración no es un añadido, debería ser la fuerza que impulsa la economía. Y el proyecto Amarar es un ejemplo de ello.
¿Cuáles son, para ti, los grandes retos de un futuro regenerativo como el que planteamos desde Impulsa Balears?
El gran reto es abordar la realidad desde su complejidad. Porque si no la entendemos, no podremos regenerar nada. Esta mirada sistémica es imprescindible para volver a dar sentido a los espacios olvidados, que contienen una memoria y un potencial regenerativo que no podemos desaprovechar. Por ello, hay que ir más allá del diagnóstico y activar proyectos que combinen disciplinas, talentos y visiones de largo recorrido.
¿Es utópico pensar que en Balears podríamos restaurar –e incluso mejorar– nuestro capital natural y social? ¿Qué papel juega la economía circular en este camino?
No solo es posible, es necesario. En Balears ya hay proyectos que lo demuestran, como el de Son Puigdorfila, donde no hemos partido desde cero, sino desde lo que ya tenemos. Porque la regeneración es mucho más que una estrategia técnica: es una manera de pensar. La economía circular nos da las herramientas, pero solo la regeneración nos da el propósito.
¿Cómo se plasma el pensamiento regenerativo en la práctica? ¿Qué herramientas pueden ayudar a acelerar soluciones transformadoras?
Para pensar de manera regenerativa, primero hay que mirar con otros ojos. Y aquí, la tecnología puede ser una gran aliada, pero solo si sabemos dónde y para qué aplicarla. Como ejemplo, podría destacar los proyectos que recuperan canteras abandonadas, donde, más allá de hablar de materiales, hablamos de reconectar lo que habíamos separado: naturaleza y arquitectura, conocimiento local e innovación, pasado y futuro.
En este proceso de cambio, ¿qué se puede hacer desde la arquitectura y el diseño para sembrar un futuro regenerativo en Balears?
La arquitectura no es solo una disciplina técnica, sino una herramienta de transformación cultural. Si queremos un futuro regenerativo, necesitamos una arquitectura que escuche, que se adapte y que repare. Esto es, trabajar con el lugar y repensar cómo proyectamos, cómo escuchamos a las comunidades y cómo valoramos lo que ya existe. El mensaje es claro: para sembrar un futuro regenerativo en Balears, hay que recuperar una mirada integradora y comprometida.
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