Desaprender, rediseñar, regenerar
¿Qué hace falta para acelerar una transición circular que, aun con avances, continúa siendo marginal en muchas regiones del mundo?
Según Emily Amann, Entrepreneurship Circular Economy Lead en Climate KIC –una de las iniciativas europeas más potentes para impulsar el emprendimiento climático–, escalar soluciones no es suficiente. Hay que transformar el sistema que las hace posibles. Y esto empieza por crear condiciones: espacios de experimentación sistémica, nuevas reglas de juego, liderazgos formados y capacidades locales activadas. Pero, sobre todo, se necesita una actitud de aprendizaje continuo: desaprender el viejo modelo para poder imaginar uno nuevo.
¡Piensa en grande y actúa en red!
Hay que desaprender el viejo sistema para poder imaginar uno nuevo. La economía circular no es una etiqueta, es una manera de actuar con sentido
¿La economía circular gana peso real en las agendas nacionales, o continúa siendo una nota a pie de página?
Sí, hay avances. Ahora bien, la realidad es que la economía circular continúa siendo una práctica marginal. Y esta paradoja no se explica por falta de conocimiento o tecnología, sino por obstáculos estructurales: marcos legales inestables, financiación inadecuada y una gobernanza que premia acciones a corto plazo. Hay que pasar de hablar de economía circular, a vivirla.
¿Cómo podemos convertir una estrategia circular en una realidad tangible? ¿Es posible hacerlo en un plazo razonable?
Para que una estrategia circular arraigue de verdad, hay que activar cinco palancas que a menudo pasan desapercibidas: formación, visión compartida, entorno habilitador, financiación adaptada y datos útiles que permitan medir y escalar lo que funciona. Y sí, el progreso es lento, pero es posible. La clave es poner el foco en la implementación y celebrar cada avance, por pequeño que sea.
¿Qué quiere decir realmente adoptar una mirada sistémica? ¿Puedes compartir una experiencia que haya generado un impacto real sobre el terreno?
Cuando hablamos de mirada sistémica, a menudo suena abstracto. Pero en la práctica, implica tres cosas muy concretas: trabajar desde el territorio, activar soluciones reales y generar una visión compartida que alinee a todos los actores. Esto es exactamente lo que hicimos en Eslovenia. Al fin y al cabo, el impacto real no nace de grandes planes sobre el papel, sino de procesos sostenidos que generan confianza, aprendizaje y estructura.
¿Qué principios deben guiar el despliegue de la economía circular en Balears? ¿Y qué riesgos hay que evitar desde el primer día?
Cuando se empieza a implementar una hoja de ruta circular, es fácil querer correr. Pero el progreso real no se consigue por velocidad, sino por coherencia y persistencia. Por eso, lo primero que recomendaría a Balears es empezar con una visión transformadora y sistémica, no limitarse a mejoras incrementales. Esto quiere decir empezar por el origen, en lugar de limitarnos a gestionar los residuos cuando ya se han generado.
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